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Volksfagia. Cinca Facts (28-4)

La semana pasada se obvió en los Cinca Facts de manera deliberada un escándalo industrial que ha golpeado cuan “Blitzkrieg” – guerra relámpago en alemán – al país que la empleó en el pasado, ¡Alemania! – cuando lean la palabra Alemania en el texto, háganlo para sí con ímpetu teutón-.

El porqué al eludir este hecho que tanto podría haber aportado a textos anteriores, por su dimensión y porque no es un escándalo empresarial cualquiera, es bien simple: El tremendo engaño seguro que iba a tener su recorrido, y así ha sido.

Se ha “tertuliado” mucho sobre el asunto de los coches trucados de VolksWagen y se ha dicho que la trampa industrial iba a afectar a la marca Alemania, caracterizada sobre todo por la fiabilidad de sus productos.

Claudia Schiffer en un anuncio de Opel, nos constataba dicho distintivo de calidad de lo alemán. Lo que diga la teutona, que no tetona – perdonen el chiste fácil – es el Evangelio.

Por lo visto, en España nos seguimos fiando de los germanos, ya que en septiembre las ventas de Volkswagen aumentaron un 28 por ciento respecto al mismo mes del año anterior, aunque por otro lado, cuando se supo toda la martingala, el valor del grupo cayó sensiblemente en las plazas bursátiles.

A los pícaros alemanes – ¡vaya oxímoron! – de la marca automovilística se les pilló el ardid, y, fíjense ustedes que gracia, un ingeniero español contribuyó a destapar el fraude. Este caso desmonta, como en tantas otras ocasiones, los tópicos que alegremente se manejan en las barras de bar. Ni todos los alemanes llevan calcetines con sandalias, ni todos los españoles vamos con trajes de faralaes o flamenca por la calle, solo por poner un ejemplo.

El caso Volkswagen prendía en Estados Unidos, pero se apuntaba que tenía dimensión global. La cosa afectaba a los coches de varias marcas del grupo, recordemos que entre ellas están, por ejemplo, SEAT Y Audi. Once millones de cochecicos afectados. Este fraude, y esto que voy a decir, que quede entre nosotros, no es precisamente una estrategia empresarial con el fin de optimizar los recursos para sacar unos beneficios de más, es pura codicia de la buena, es “pecado del capital” – ¿Se entiende el chiste? La codicia es uno de los pecados capitales…si se explica, no tiene gracia-.

No me detendré más en la trampa pero no cerraré el asunto sin lanzar una pregunta a los lectores: ¿Cuántos ministros alemanes han plagiado su tesis doctoral y/o han sido acusados de hacerlo? Les animo a que realicen una somera búsqueda en Internet. No les aparecerán millones de referencias sobre el tema, pero sí unas cuantas. Pero no se aflijan, España no le va la zaga a Alemania en esto,  también hay buenos copistas patrios, ¿Ana Rosa Quintana les suena?. Pinche aquí.

El descubrimiento del fraude de los motores de Volkswagen se inició en Estados Unidos. No han pasado una buena semana allí, el jueves un loco con pistolas se cobró varias vidas en un campus estudiantil del estado de Oregón. Este asunto es tristemente demasiado habitual. Obama compareció en rueda de prensa el mismo día del tiroteo, no tenía buena cara.

Obama retó a los periodistas de la sala a que hicieran un recuento de víctimas por ataques armados en el país en la última década y que lo compararan con el número de muertes por terrorismo. Era en parte una crítica, un toque de antención hacia el inmovilismo que hay en Estados Unidos para intentar solucionar y abordar el problema.

Si yo fuera una aspirante a Miss Universo – el cutis lo tengo – y me preguntarán: ¿Qué sabe usted de Estados Unidos? Respondería sin rubor que es un país donde hay muchos “cowboys” – y me relamería mientras lo digo -.

Acto seguido explicaría que un “cowboy” es un señor apuesto con sombrero que los tiene muy bien puestos – eufemismo que se refiere al valor -, y además, añadiría, que de todos los vaqueros, el que los tiene mejor colocados, es Donald “Big Balls” Trump.

“Mister Trump” avisaba esta semana, con mucho menos rubor, que los refugiados que se cruzan media Europa podrían ser miembros del Estado Islámico. Para arreglarlo aseguró que lo único que el veía entre ellos eran hombres muy fuertes y pocas mujeres.

Meádose fuera del tiesto, pero bien, añadió que si él llega a presidente – Dios no lo quiera -, mandaría a todos los sirios de vuelta a su país.

A este respecto, la atractiva actriz Jennifer Lawrence dijo el viernes que si “Mister Big Balls Trump” llega a ser presidente el mundo probablemente se acabe. No lo suscribo, pero tampoco me parece que sea una estimación muy loca.

Tocando el asunto de los refugiados, cerremos el círculo volviendo a Alemania – acuérdense de leerlo para sí mismo con ímpetu bávaro -, donde el sábado se celebró el 25 aniversario de la Reunificación de las dos germanias, la del este – socialista- y la del oeste – capitalista liberal -.

El presidente alemán, Joachim Gauck, dijo refiriéndose a la llegada de refugiados al país que el corazón de Alemania es grande pero sus posibilidades finitas.

Habrán notado que nada se he comentado sobre las comicios en Catalonia. Ni lo voy a hacer, prefiero dejarles con unos chistes del mayúsculo Eugenio.

Último apunte. Antes se ha hecho referencia a las gónadas de “Mister Trump”, sólo quiero añadir un dato: Hitler sólo tenía un huevo.

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