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Un cuento chino-norcoreano. Cinca Facts (5-11)

Cada poco tiempo me gusta releer a Borges. Cuando lo hago, se me excita – no piensen mal- de manera singular el intelecto y sueño que leo, o que me sueña Borges mientras leo, o que leo en un sueño de Borges, o que sueño mientras leo mientras Borges sueña que escribe un cuento en un sueño. Infinitas son las posibilidades.

Por lo general, acabo agotado cuando aparco uno de sus libros. Después, al enfrentarme a lo real tengo la sensación de continuar en un cuento borgiano, en el sueño de un cuento. Lo siguiente, puede ser, entonces, una ensoñación.

Esta semana tenía lugar una efeméride que me causaba desasosiego, estupor, y por qué no decirlo, cierto interés. Era el setenta aniversario de la fundación del Partido de los Trabajadores de Corea del Norte, la Corea peculiar, bueno, la otra Corea también es peculiar, quiero decir, me refiero a la Corea pintoresca que da miedo, en la que comen carne humana porque padecen hambre.

Ningún comentario sobre el video. Me abstengo.

Esa suerte de dictador para unos, Líder Supremo para otros, Kim Jong-un, nieto del también dictador para unos, Presidente Eterno de la República para otros, Kim Il Sung, e hijo del también dictador para unos, Supremísimo Líder o Amado Líder para otros, Kim Jong Il, aparecía en las imágenes del fiestón comunista que se pudieron ver en televisión, por qué no decirlo, un tanto orondo.

El muchacho, un hombre ya, ha crecido recio y fuerte, orgullosos deben de estar de él su padre y abuelo, no tanto su tío. Me perdonen el baile de cargos que les he atribuido a los líderes de la saga Kim, espero haber acertado, pero se torna confuso a veces darle a cada cual el suyo con tanta supremacía lideresa. Me vean “The Interview”, la gamberrada fílmica yanqui sobre cómo unos periodistas sobreviven a la hospitalidad norcoreana. Es una chorrada, pero divertida. A falta de información veraz sobre el país, nos quedamos con la caricatura.

 

Mientras leía en la prensa las crónicas del aniversario norcoreano, me extrañó ver una foto en la que Kim Jong-un, cogido de la mano de otro caballero asiático, saludaba vehementemente. Era el dirigente del Partido Comunista Chino, Liu Yushuan.

Acto seguido, me dirigí hacia el portal web de la agencia de noticias china Xinhua y al canal de la televisión china en español CCTV para informarme de primera mano del porqué de la visita de este señor a Pyongyang, y sobre todo, por no dejarme influir por los turbios filtros capitalistas de los medios occidentales. Nada destacable, una visita de cortesía del un aliado ideológico.

Es obligatorio que me detenga en China durante unas breves líneas.  Leía una información de un estudio sobre el gigante asiático que me dejó un tanto descolocado. Por lo visto, según la investigación, es posible que el tabaco pueda matar en un futuro no muy lejano a uno de cada tres chinos jóvenes – puntualizo, los mataría el tabaquismo, es decir, el hábito, no el cigarrillo en sí; bueno estaría que un cigarro asesino chino fuera matando chinos arbitrariamente. Aunque bien mirado, ahí hay material para una película a lo “The Interview”-.

Ese no fue el dato que llamó mi atención, sino, la cantidad de fumadores activos que hay en la China, más de 300 millones. No hay cajetilla para tanto chino pensarán. Ahora bien, desde aquí quiero proponer a científicos del mundo una tarea, una nueva investigación. Les invito a que diluciden esta cuestión: ¿qué contamina más el planeta, once millones de coches trucados por Volkswagen o trescientos millones de chinos fumando activamente?

Empiezo a entender por qué siempre hay una turbia neblina sobre Pekín; algunos dirán: “eso es por la quema de combustibles fósiles en las factorías y por las emisiones de los automóviles y etc”. ¡Pero qué equivocados están!, es mucho más simple que todo eso, son chinos fumando cuan carreteros –mierda de chiste, he de reconocerlo-.

Por otra parte, ha sido una semana de concesión de Nobeles. La señora reportera Svetlana Alexiévich a la que le han dado el de literatura en una rueda de prensa posterior al fallo del galardón, va y dice que no siente respeto por el mundo ruso de Stalin y Putin y añade que éste último, con los bombardeos en Siria, va a llevar a Rusia a un segundo Afganistán. ¡Habrase visto!

Pero, por otro lado, la politóloga por la Universidad Autónoma de México, Yizbeleni Gallardo, decía en un artículo de opinión en RT (Russia Today) en español, entre otras cosas, que Putin tiene vocación por la Paz. Me descolocan estas dos señoras. Lo único que sé de Vladimir “Super Sized Balls” Putin es que caza tigres y ballenas sólo con sus manos. A mí, me vale.

 

Despierto. Sueño. Gaza. Siria. Corea del Norte.

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