007

París bien vale ojo por ojo.

Colectivo horizontes no se hace responsable de la opinión de sus colaboradores. Quede bien claro, lo que están a punto de leer pertenece al particular prisma con el que el autor mira los hechos y sus circunstancias.

———————————————————————————————————————-

A todos les sonará la archiconocida frase: “París bien vale una misa”. A los que no, les ánimo a que indaguen un poco en sus causas. Cualquier esfuerzo que realicen en la búsqueda habrá valido la pena, pero no nos detendremos en ella, sino que acudiremos directamente a su lectura popular y al significado por la que la empleamos en según qué ocasiones.

“Paris bien vale un misa” se puede emplear en momentos en los que un sujeto/sujeta traiciona, dura o suavemente, convicciones o ideas – inamovibles probablemente, léase con ironía – con tal de la consecución de un fin determinado.

En el caso que hoy nos acontece, cuan expertos locos en genética, provocaremos la mutación de la sentencia, sin que ello le reste su significado. Después la uniremos a otra, también muy conocida, y seremos testigos de un burdo y chusco ejercicio lingüístico que no nos otorgará placeres ni sillones en academias, sino muy probables reprimendas.

La otra parte necesaria de este experimento no exento de delirios, es otra idea, que procede del Antiguo Testamento de la Biblia, concretamente del Éxodo. No hace falta que cuente de que consta este apartado del libro santo de los cristianos practicantes y no tan practicantes si han visto películas como la megaproducción de la Paramount “Los Diez Mandamientos” – la han pasado tantas veces por televisión en Semana Santa que sería algo imposible, por estadística al menos -.Lo único que yo destacaría del filme es a Anne Baxter – tan bella que duele – porque Charlton Heston tampoco hace el papel más respetado de su carrera, aunque cierto es por otro lado, que es el guía del pueblo hebreo hacia la liberación de la tiranía egipcia, con unas ayuditas de un Dios cualquiera.

Una vez dilucidado somera y brevemente qué es el Éxodo, vayámonos pues a la otra pieza clave de este puzle de tan sólo dos únicas piezas – discúlpenme la analogía. Es obvio que no soy merecedor de elogios como escribiente ni escritor, mi seso, que no sexo, da para poco más -.

En el Éxodo, Moisés bajó de una montaña y diole a una congregación hebrea que allí aguardaba expectante, las reglas de otro Dios cualquiera, como por ejemplo, “el que hiera mortalmente a un hombre será castigado con la muerte” o “el que maldiga a su padre o a su madre será castigado con la muerte” – poco no acaba en muerte -. Aquí viene la más conocida:

“Pero si sucede una desgracia, tendrás que dar vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, contusión por contusión.”

El ojo por ojo viene a decirnos que la enmienda de una falta tiene que participar de la reciprocidad proporcional, es decir, si se cometiere un acto que dañare a alguien, la pena o arreglo de dicho daño debiere ser proporcionado al perjuicio ocasionado. Hablando sin florituras ni circunloquios, si a uno le increpan de determinada manera tiene que responder con la misma insidia.

A esto se le llama Ley del Talión, el razonamiento jurídico de la proporcionalidad. Y como todo, o casi todo, procede de entre el Tigris y el Éufrates. No se me pongan tontos los religiosos que está harto demostrado que las religiones occidentales maman directamente de los ritos de los primeros pobladores de aquella zona, y lo saben, aunque les cueste mucho reconocerlo.

Ahora bien, metámonos en faena, si mezclamos la primera sentencia con un poco de segunda, conseguimos algo así como “París bien vale vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, contusión por contusión”.

La construcción es demasiado larga, tediosa incluso, pero y si nos quedamos sólo con la parte más parafraseada, la cosa quedaría tal que así: “Paris bien vale ojo por ojo”.

Si entienden de que les estoy hablando es que al menos, han visto las noticias en televisión, leído un periódico, escuchado la radio y se han visto enzarzado en una discusión sobre la radicalización de la religión en los últimos cuatro días.

Sólo apuntaré que todo acto que implique restar vida apoyándose en creencias – de la índole que sean – es similar a dar un paso atrás como especie. Sea quien fuere quién lo perpetre.

facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>